PMA – Programa Mundial de Alimentos

Durante los últimos años, Bolivia ha experimentado un progreso económico y social; ha logrado una reducción importante en la pobreza extrema y en la inequidad, además de mejoras en indicadores de nutrición. A pesar de los avances, permanece como uno de los países más pobres de Sudamérica y enfrenta grandes desafíos en el camino de lograr los Objetivos de Desarrollo Sostenible, incluyendo el objetivo dos de erradicación del hambre y la malnutrición.

Durante los últimos años, Bolivia ha experimentado un progreso económico y social; ha logrado una reducción importante en la pobreza extrema y en la inequidad, además de mejoras en indicadores de nutrición. A pesar de los avances, permanece como uno de los países más pobres de Sudamérica y enfrenta grandes desafíos en el camino de lograr los Objetivos de Desarrollo Sostenible, incluyendo el objetivo dos de erradicación del hambre y la malnutrición.

El Gobierno de Bolivia se ha comprometido a eliminar la pobreza extrema al 2025 y el Programa Mundial de Alimentos (WFP, por sus siglas en inglés) está trabajando conjuntamente a instituciones nacionales y locales y otros actores para cumplir este objetivo.

Mientras que la extrema pobreza se redujo en más de la mitad entre 2005 y 2015, cayendo de 38% a 17%, casi un tercio de los bolivianos que viven en áreas rurales no pueden costear el costo de una canasta básica de alimentos. Cuatro de diez mujeres aún viven en pobreza y los indicadores de violencia de género son preocupantes.

La malnutrición se mantiene como un problema de salud pública. Si bien el índice de desnutrición crónica en menores de cinco años ha caído de 33% a 16% en los últimos años, en las áreas rurales se mantiene con un 23.7%. Dietas inadecuadas, bajo consumo de productos locales y nutritivos debido al cambio de hábitos de consumo son la raíz una superposición de problemas de nutrición; esto comprende cifras preocupantes de anemia, que afecta al 53.7% de los niños menores de cinco años y al 29.9% por ciento de mujeres en edad reproductiva, como también el incremento del sobrepeso y la obesidad, que afecta a un 57.7% de mujeres en edad reproductiva.

Bolivia es considerado como uno de los países más vulnerables a los efectos del cambio climático en Sudamérica; en 2016 el Gobierno declaró emergencia nacional debido a la sequía (que afectó a 177.000 familias) y en 2018 declaró emergencia nacional por las inundaciones. Los análisis predicen que la vulnerabilidad a la inseguridad alimentaria se incrementará en un 22% para el 2050 a no ser que se tomen medidas de adaptación al cambio climático. Las recurrentes sequías, inundaciones, heladas y granizadas agravan la situación de las familias agricultoras amenazando la seguridad alimentaria de los más vulnerables.

WFP está presente en Bolivia desde 1963 atendiendo a los más vulnerables en todo el territorio. Con una mejora notable en las condiciones socioeconómicas y después de que Bolivia alcanzó el estatus de país de renta media baja, su rol está adaptándose ya que ahora apoyará los esfuerzos del gobierno para atender la seguridad alimentaria y malnutrición por medio de asistencia técnica, abogacía y comunicaciones.

Asimismo, y con el uso de la modalidad denominada Transferencias Basadas en Efectivo (CBT por sus siglas en inglés), cuya efectividad ha sido ampliamente reconocida por beneficiarios y autoridades nacionales, se apoyará a familias en estado de vulnerabilidad para que puedan contar con alimentos mientras trabajan en mejorar sus capacidades para, por una parte, incrementar su resiliencia y por otra, conseguir excedentes de producción con los que puedan vincularse a mercados.

Para contribuir a la erradicación de las disparidades de género, todos los componentes del trabajo del WFP en Bolivia tienen un fuerte enfoque en el empoderamiento de las mujeres y niñas.

¿Qué está haciendo el WFP en Bolivia?

Creación de resiliencia

En un contexto de recurrentes desastres naturales, WFP provee a familias afectadas por crisis con apoyo económico condicional para acceder a alimentos mientras estas participan en actividades para responder mejor a eventos adversos en el futuro. Este tipo de actividades incluye la creación o el restablecimiento de infraestructura, incluyendo canales, puentes, pozos, diques, caminos como también la rehabilitación de terrenos agrícolas.

Nutrición

Con el objetivo de mejorar el estado nutricional de poblaciones vulnerables al 2022, el WFP está fortaleciendo las capacidades del gobierno, por una parte, proveyendo asistencia técnica para la realización de campañas de comunicación innovadoras para sensibilizar a la población sobre problemas nutricionales al mismo tiempo de promover dietas saludables y por otra, promoviendo y facilitando la realización de investigaciones que brinden información relevante para mejorar las intervenciones de tipo nutricional a nivel nacional.

Apoyo a pequeños productores

WFP provee asistencia económica a pequeños productores para cubrir sus necesidades alimentarias y nutricionales mientras ellos construyen o rehabilitan activos y reciben entrenamiento para diversificar sus medios de vida e incrementar su productividad. Así mismo, trabaja para vincular a los pequeños productores con mercados sostenibles como los programas nacionales de protección social basados en alimentos, como, por ejemplo, la alimentación escolar.

Fortalecimiento de capacidades

WFP provee asistencia técnica para apoyar a instituciones gubernamentales para mejorar la eficiencia, equidad y efectividad de sistemas nacionales de alerta temprana y reducción de riesgo de desastres y para mejorar la seguridad alimentaria y nutricional.

 

 

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