El trabajo infantil comienza a edades cada vez más tempranas

(CAMBIO).- “Yo trabajo desde que tengo uso de razón, desde mis tres años debe ser”, relató en una entrevista con Cambio Félix Mamani Mayta, un adolescente de 16 años que asegura que sus primeras actividades laborales las realizó ayudando a sus familiares en la venta de golosinas.

Tras esa primera experiencia pasó de forma consecutiva por varios empleos, mencionó Félix, quien enumeró entre sus principales desempeños de trabajo durante toda su niñez: la venta de dulces y cigarrillos en las noches, atención de locales como mesero y garzón, albañilería, ayudante y voceador de minibuses, entre otros.

Como él, al menos un millón de niños, niñas y adolescentes realiza trabajos en diferentes sectores del país, según la Unión de Niños, Niñas y Adolescentes Trabajadores de Bolivia (Unatsbo).

“El INE dice que hay 848.000 niños trabajadores en nuestro país, pero estimamos que sobrepasa el millón, porque no se tomó en cuenta a quienes laboran sin remuneración”, reveló el delegado nacional de Unatsbo, Rodrigo Medrano, en el marco del Día Mundial contra el Trabajo Infantil Peligroso, conmemorado el 12 de junio de cada año.

TRABAJO INFANTIL DOMÉSTICO EN HOGARES DE TERCEROS

El testimonio de Félix es apenas uno de los cientos de casos de niños que iniciaron su vida laboral con la práctica del trabajo infantil doméstico y en hogares de terceros, categoría en la que esta gestión pone mayor énfasis en la lucha contra el trabajo infantil peligroso, según el Ministerio de Trabajo Empleo y Previsión Social.

Datos de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) dan a conocer que en el mundo existen al menos 15,5 millones de niños involucrados en trabajo doméstico remunerado o no en el hogar de un tercero o empleador antes de la edad legal.

Las niñas son el 72 por ciento de los trabajadores infantiles domésticos, según la OIT. Evelin Condori (15 años) es otro caso emblemático de los millones que atraviesan por esta situación en el mundo. La adolescente narró a Cambio que, junto con su hermana, ayuda a su tía a vender ropa en la feria de la zona 16 de Julio, en El Alto, sin remuneración económica desde hace varios años.

El organismo reveló que el 47 por ciento del total de niños involucrados en trabajo doméstico es menor de 14 años. Al menos 3,5 millones tienen entre 5 y 11 años; en tanto que 3,8 millones se encuentran entre los 12 y 14 años.

“El trabajo infantil constituye una violación fundamental de los derechos humanos (…) En este día mundial queremos dejar patente que no hay lugar ni excusas para el trabajo infantil en el trabajo doméstico, ni en ninguna otra forma de trabajo”, manifestó el director general de la OIT, Guy Ryder.

En apego a esta preocupación mundial, la ejecutiva de la Federación Nacional de Trabajadoras del Hogar de Bolivia (Fenatrahob), Prima Oxa, lamentó que muchas niñas, al igual que ella, pierdan la oportunidad de estudiar por iniciar actividades laborales domésticas a temprana edad.

DATOS EN BOLIVIA

Aunque no se cuenta con datos recientes, se conoce que el 27,9 por ciento (848.000) de niños y adolescentes de 5 a 17 años en Bolivia está ocupado en actividades económicas por lo menos una hora a la semana, de acuerdo con los datos de la Encuesta de Trabajo Infantil (ETI) realizada en 2008.

Según el estudio, el 26,4 por ciento (800.000) de niños y adolescentes de 5 a 17 años en Bolivia realiza actividades económicas con edades por debajo de la edad mínima de admisión al empleo (menos de 14 años), y adolescentes que realizan trabajos peligrosos ya sea por su naturaleza o condición.

De ese total, 354.000 residen en el área urbana y 446.000 viven en el área rural.

Pese a este panorama en nuestro país, Félix Mamani —quien actualmente es otro de los delegados nacionales de la Unatsbo— afirmó de forma contundente: “No queremos que se erradique el trabajo infantil, sino la explotación”.

El dirigente argumentó que la mayoría de los niños, niñas y adolescentes trabaja para autosustentar sus necesidades económicas y/o colaborar a su familia de bajas condiciones.

Al respecto, la responsable de la Oficina de Derechos Fundamentales del Ministerio de Trabajo Empleo y Previsión Social, Mabel Durán, sostuvo: “No estamos en contra de que los niños y adolescentes tengan actividades laborales, pero, si estas actividades son riesgosas y ponen en peligro su integridad física, mental y psicológica y, les priva de su derecho al estudio, estamos hablando de una actividad laboral peligrosa para ellos”.

Acerca de esta situación, el Defensor del Pueblo afirmó que el trabajo infantil es una de las peores consecuencias de la pobreza y la inequidad. “Sus causas y condiciones afectan a las poblaciones en situación de pobreza y vulnerabilidad y generan una serie de violaciones a los derechos elementales de los niños, niñas y adolescentes, como el derecho a la educación, el normal desarrollo psicosocial, la salud, la protección, la seguridad y otros”.

Durán aclaró que Bolivia, como Estado miembro de la OIT y en el marco de la ratificación del Convenio 138 sobre la edad mínima de admisión al trabajo y del Convenio 182 de las peores formas de trabajo infantil, se comprometió a adoptar medidas necesarias para eliminar progresivamente el trabajo infantil peligroso, sumando esfuerzos y articulando acciones junto a las instancias gubernamentales competentes.

NIÑOS SUFREN DESPIDOS POR RECLAMAR SUS DERECHOS

“Muchos empleadores prefieren contratar a niños y adolescentes que no exijan el cumplimiento de sus derechos”, denunció el presidente de la Asociación de Adolescentes Trabajadores de El Alto (Aatea), Ulises Carguani, antes de destacar que en el último tiempo los pequeños trabajadores están comenzando a conocer sus derechos.

Al respecto, el Delegado Nacional de Unatsbo aseguró que todos los afiliados a su organización están informados sobre los derechos que los protegen y, que gracias a ello, están satisfechos de la labor que realizan.

Es así que cientos de jóvenes, como Félix, albergan la esperanza de ser ciudadanos de bien, que aportarán al crecimiento del país con una profesión. Él asegura que “trabajar desde pequeño tiene ciertas ventajas. (…) A mí, por ejemplo, me enseñó a desenvolverme mejor en mi colegio”, comentó el adolescente, quien a sus 16 años ya es un estudiante universitario. El muchacho afirma con satisfacción que “el trabajo honrado dignifica”.

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