Katherine Grigsby :“La reunión tendrá una importancia extraordinaria”

KGEl Deber

La autoridad de las Naciones Unidas en Bolivia espera la presencia de más mandatarios que los que vinieron a la Cumbre Iberoamericana de 2003. Destaca el rol del G-77 + China y pondera el compromiso asumido por Bolivia para hacer que el evento tenga las mejores condiciones

La máxima representante de las Naciones Unidas en Bolivia, Katherine Grigsby, habló en exclusiva con EL DEBER y aseguró que la cumbre del G-77 + China será una ‘oportunidad extraordinaria’ tanto para Bolivia como para el grupo.

¿Cuál es la importancia de este grupo de países para el sistema de Naciones Unidas?

Es fundamental desde el momento en que el grupo de los 77 y China, establecido en 1964, incluye ahora 133 naciones, representa dos tercios de la membresía de las Naciones Unidas y más del 60% de la población mundial. Esto muestra su papel central para encarar en el seno del Sistema de las Naciones Unidas los asuntos clave de política y de desarrollo mundial. Por ello en Nueva York, el G-77 + China cuenta con un secretariado ejecutivo para apoyar las enormes tareas que le toca desarrollar.

A pesar de que la ayuda oficial al desarrollo ha disminuido por el estancamiento del crecimiento en los países desarrollados y del adverso efecto en cadena que ello ha tenido en un buen número de los países en de- sarrollo, los países del grupo de los 77 y China han mantenido su compromiso con el multilateralismo pero también con la comunidad internacional en general, para enfrentar los desafíos comunes a todas las naciones.

En suma, el apoyo y el compromiso de los países miembros del G77 + China en la construcción de alianzas sólidas y en el fortalecimiento de las NNUU en la búsqueda de la paz mundial, el desarrollo y el progreso de la humanidad, es esencial.

¿Qué importancia tiene una cita de jefes de Estado para la región y para Bolivia?

Esta será la reunión más importante que haya tenido lugar en Bolivia porque se ha previsto que vengan más jefes de Estado que los que llegaron para la XIII Cumbre Iberoamericana en 2003, creo que fueron 20, y además se espera la presencia del secretario general de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon. Es enorme el desafío de reunir no solamente a los países de nuestra región sino a representantes de otras regiones del planeta.

Durante los últimos años América Latina ha desarrollado importantes esfuerzos de integración a través de diversos mecanismos regionales de concertación política y económica. En esta ocasión tendrá la oportunidad de dialogar con otras regiones del mundo que también cuentan con mecanismos de integración propios. Creo que no se ha dado antes en Bolivia una oportunidad como esta de propiciar un diálogo global sobre temas que afectan a todas las naciones del sur.

¿Cuál es la opinión del secretario general sobre estas reuniones diplomáticas de alto nivel para promover el diálogo en el mundo y entre las naciones del sur?

El compromiso y el liderazgo de los países en desarrollo que conforman el G77 + China es fundamental para la consecución de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) de las NNUU en el 2015, el impulso a las metas de desarrollo sostenible, la prevención tanto de conflictos como de desastres, la contención de abusos a los derechos humanos y otros obstáculos para el desarrollo. Todo lo anterior también tiene por objetivo fortalecer a los países en transición, empoderar a las mujeres y a los jóvenes del planeta, y garantizar un mundo más seguro, más justo, más equitativo y más incluyente.

El mundo globalizado en el que vivimos plantea múltiples desafíos a los líderes y máximos decidores de políticas de los países del G77 + China. La posibilidad de convertir los desafíos en oportunidades y de avanzar cada vez más hacia un mundo de paz y prosperidad, depende en gran medida de los esfuerzos que el grupo de los 77 y China desplieguen alrededor de causas comunes. Depende de la voluntad política de todos para sentarse a dialogar sobre aquello que los une, no aquello que los distancia.

¿Qué espera la ONU de la cumbre extraordinaria?

Es fundamental el papel que el G-77 + China va a jugar en importantes procesos y reuniones que tendrán lugar este mismo año, comenzando por el evento especial que se desarrollará en septiembre en el marco de la Asamblea General de las Naciones Unidas sobre las objetivos de lucha contra la pobreza, conocidos como Objetivos de Desarrollo del Milenio. Igualmente importante son los trabajos que el G-77+China está realizando con miras a la segunda reunión del Foro Político Global de Alto Nivel sobre el Desarrollo Sostenible que se harán julio y también para la Tercera Conferencia Internacional sobre los Pequeños Estados Insulares en Desarrollo, prevista para inicios de septiembre. Son tres eventos internacionales de la más alta importancia que deben ser tomados en cuenta durante la cumbre en Santa Cruz.

Aunque no sea una de las cumbres ordinarias como las dos que se realizaron en el 2000 y en el 2005, no cabe duda que tendrá una importancia extraordinaria por el compromiso que ha asumido el presidente de Bolivia, quien preside tanto el G-77+China como la cumbre extraordinaria en la que se conmemorarán sus 50 años, para que esta se desarrolle en las mejores condiciones y aborde temas de fondo de la agenda global.

¿Y cuáles serán las opciones para Bolivia en ese escenario?

Bolivia va a tener la oportunidad de plantear temas de su propia agenda como el desarrollo sustentable y el equilibrio con la naturaleza, la democracia participativa, la defensa de los derechos humanos, el concepto de la descolonización de la economía y de la cultura, la soberanía de los recursos naturales, la erradicación del hambre y la seguridad alimentaria, así como el desarrollo de la ciencia y de la tecnología al servicio de los pueblos. Otro tema que Bolivia tendrá oportunidad de poner sobre la mesa de diálogo es el rediseño de la arquitectura económica y financiera a nivel global para combatir la pobreza y la desigualdad, así como para fortalecer la paz mundial.

Es importante destacar que estos temas que son de interés prioritario para Bolivia están estrechamente vinculados a la agenda global y a los intereses de la mayoría de los países del G-77+China. Son temas que abordan desde una perspectiva global los grandes problemas de la comunidad internacional. En el grupo, por su propia naturaleza, no se discuten temas bilaterales pues no es el foro apropiado, pero sí se abordarán los temas antes mencionados que atañen a la comunidad de las naciones, así como la agenda de desarrollo pos 2015, el cambio climático y la cooperación sur-sur, entre otros.

¿Se discutirá la reforma de la ONU en esta reunión?

Desde que se planteó la reforma de la ONU en 1997 el tema se ha ido incluyendo paulatinamente en la agenda del G-77+China. No es un tema nuevo, pero es complejo. No nos olvidemos de que la ONU son los estados miembros, ellos son los que deciden, para bien o para mal. La ONU puede ser tan buena o tan mala como quieran esos estados. La Organización de las Naciones Unidas sigue teniendo una voz determinante en los asuntos que preocupan a la humanidad. Como cualquiera puede constatar en los medios de información masiva, los conflictos regionales y los desastres estallan con una frecuencia vertiginosa, y la ONU está siempre presente para actuar y para ayudar allí donde se la necesita, a pesar de que sus recursos se han visto notablemente reducidos en las últimas décadas.

Es una ironía que varios de los países que exigen reformas en la ONU no precisamente la apoyan lo suficiente con recursos en la medida en que sería necesario. Los propios Objetivos de Desarrollo del Milenio son un ejemplo de ello: diversos países donantes probablemente podrían haber hecho un mayor esfuerzo al igual que los países emergentes justamente por su bonanza económica.

Hay que decirlo claramente: la reforma de la ONU no es un ejercicio meramente tecnocrático y políticamente neutral. Así lo reconocen varios organismos globales y estados miembros. No solo se trata de dibujar un nuevo organigrama y de asignar de otra manera los recursos, suprimir programas, cerrar alguna agencia o abrir otra. En el fondo lo que se está jugando en la reforma de las NNUU es el tema del poder global. Algunos países están a favor de una organización multilateral robusta y eficiente, otros se inclinan en sentido contrario o sencillamente se oponen a ello. Hay quienes opinan firmemente que si la controversia sobre el poder de veto de los cinco miembros permanentes en el Consejo de Seguridad se llegara a zanjar, la ONU podría ser más efectiva en la resolución de conflictos y en garantizar la paz y la seguridad internacional.

Más allá de los notorios avances en el mejoramiento de la gestión y las finanzas de la ONU, de existir una voluntad política de todos los estados miembros de llevar adelante una reforma integral de las NNUU para construir una organización mundial más sólida, más eficiente y democrática, y a la altura de las nuevas exigencias y desafíos, sería necesario entonces incluir la reforma de otros órganos principales como el Consejo de Seguridad, el Consejo Económico y Social, y la misma Asamblea General