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Informe de Resultados 2020 – ONU Bolivia

El 2020 ha sido un año excepcional. La COVID-19 irrumpió de manera inesperada en el mundo y alteró profundamente las modalidades de trabajo, relacionamiento social, producción y comunicación.

Aunque la pandemia pareció colocar a todos los países del mundo en una misma situación de crisis, sus impactos no fueron equitativos. Una vez más, quedaron de manifiesto las brechas de recursos y capacidades, tanto entre países como entre las personas, para hacer frente a una crisis de esa magnitud.
Bolivia no quedó exenta de este escenario mundial. Más aún, el año 2020 fue doblemente excepcional para el país. Cuando la COVID-19 llegó en marzo de 2020, el país apenas estaba intentando salir de una de las más graves crisis de su historia reciente.

Un escenario de alta conflictividad política y social derivada de los acontecimientos de octubre de 2019 marcó los esfuerzos por responder y contener a la pandemia. En esta coyuntura, los más afectados han sido aquellos grupos poblacionales históricamente excluidos y con menor capacidad de responder a la crisis: trabajadoras y trabajadores del sector informal, poblaciones indígenas con limitado acceso a servicios de salud, familias en situación de pobreza, niños, niñas y adolescentes que vieron interrumpido su derecho a la educación, poblaciones en reclusión, personas migrantes, entre otros. Para las mujeres, la cuarentena no sólo significó una carga desproporcionada de trabajo doméstico y de cuidado, sino estar expuestas al riesgo de una violencia doméstica exacerbada. En suma, la crisis visibilizó y amplió aún más las brechas de desigualdad, limitando o aun haciendo retroceder el avance en el ejercicio pleno de derechos de las personas.

Desde fines del 2019, la ONU en Bolivia venía priorizando esfuerzos para contribuir con la pacificación del país y su retorno al cauce de la institucionalidad democrática. En el contexto de la crisis sanitaria, las Agencias, Fondos y Programas procedieron a adaptar sus acciones y alinear todos los esfuerzos a la nueva circunstancia. De manera particular, esto significó una rápida readecuación del Marco de Complementariedad de Naciones Unidas para Vivir Bien 2018-2022 en función de las prioridades más urgentes de apoyo frente a un panorama volátil e incierto.

En alianza con numerosos socios del gobierno y de la sociedad, el trabajo del Sistema de las Naciones Unidas (SNU) se concentró en tres frentes simultáneos: Respuesta al conflicto sociopolítico y recuperación de un clima de paz a través de la asistencia electoral, el monitoreo de derechos humanos y el diálogo; la atención de la emergencia sanitaria COVID-19 y apoyo para la continuidad de servicios esenciales; y acciones orientadas a aminorar los impactos de la pandemia sobre las condiciones de vida de las personas en situación de pobreza y mayor vulnerabilidad.

Todo esto, procurando no descuidar las intervenciones previamente programadas en apoyo a diversos sectores y grupos poblacionales, guiados por la premisa de “no dejar a nadie atrás” y en el marco de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) delineados en la Agenda 2030.

De cara al 2021, el SNU se prepara para acompañar al país a enfrentar nuevos e importantes desafíos, así como para dar continuidad al trabajo realizado en 2020.
Esto supondrá asegurar que la programación responda a los retos y prioridades nacionales, incluida la consolidación de un clima de paz y de respeto a los derechos humanos y la respuesta y recuperación de los impactos económicos y sociales provocados por la pandemia. Esta acción será particularmente diseñada en coincidencia con el nuevo Plan de Desarrollo Económico Social 2021-2025.

A nivel global, la ONU seguirá abogando por una respuesta solidaria y más equitativa a los problemas mundiales, tales como la creación de mecanismos de financiación para el alivio a la deuda externa, mayor equidad en el acceso a la vacuna contra COVID-19, y articulación de respuestas efectivas al cambio climático. Desde Bolivia, el SNU coadyuvará para amplificar la voz y las prioridades nacionales en foros mundiales y acompañará al país en la recuperación de la senda del desarrollo inclusivo y de calidad.
El presente informe recoge los resultados del trabajo del SNU y de aliados de gobierno, actores sociales y económicos, y socios internacionales del desarrollo en 2020. Un año extraordinario que, más allá de quedar en la memoria como un año de crisis, ofrece la oportunidad de reflexionar sobre caminos innovadores y más equitativos hacia el buen vivir y el goce de derechos de bolivianas y bolivianos.

Susana Sottoli
Coordinadora Residente del Sistema
de las Naciones Unidas en Bolivia

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